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Martes, 21 de Julio del 2026

Berrinches en niños de 4 y 5 años: por qué ocurren y cómo acompañarlos con respeto

Berrinches en niños de 4 y 5 años: por qué ocurren y cómo acompañarlos con respeto

Berrinches en niños de 4 y 5 años: por qué ocurren y cómo acompañarlos con respeto

Los berrinches forman parte del desarrollo infantil y suelen generar preocupación, cansancio e incluso culpa en las familias. Sin embargo, detrás de cada llanto intenso, grito o enojo desbordado existe una necesidad emocional que el niño todavía no logra expresar de otra manera.

Si tienes un hijo o hija de entre 4 y 5 años, es probable que te preguntes: ¿por qué sigue teniendo berrinches si ya es más grande? La respuesta está relacionada con el desarrollo del cerebro, la regulación emocional y el aprendizaje de habilidades sociales.

En este artículo te voy a contar por qué se presentan los berrinches en las infancias, cómo acompañarlos durante y después de que ocurren y cuáles son las actitudes que es mejor evitar.

¿Qué son los berrinches?

Los berrinches son reacciones emocionales intensas que aparecen cuando un niño se siente frustrado, cansado, sobreestimulado, triste o cuando algo no sucede como esperaba.

Aunque muchas veces los adultos interpretan estas conductas como un desafío o una manipulación, en la mayoría de los casos se trata de una dificultad para gestionar emociones que todavía están aprendiendo a reconocer y regular.

Los berrinches pueden incluir:

  • Llanto intenso.

  • Gritos.

  • Enojo o irritabilidad.

  • Tirarse al piso.

  • Negarse a realizar una actividad.

  • Golpear objetos o expresar frustración corporalmente.

¿Por qué se presentan los berrinches?

A los 4 y 5 años los niños atraviesan una etapa de grandes cambios. Desean ser más autónomos, quieren decidir por sí mismos y comienzan a comprender mejor las normas y los límites, pero aún están desarrollando herramientas para manejar la frustración.

Algunas causas frecuentes de los berrinches en esta etapa son:

1. El cerebro emocional madura antes que el racional

Las áreas del cerebro vinculadas a las emociones son muy activas en la infancia, mientras que las encargadas del autocontrol y la toma de decisiones continúan desarrollándose durante muchos años.

Por eso, aunque un niño entienda una consigna, puede no tener todavía los recursos para regular una emoción intensa.

2. Necesidad de autonomía

A esta edad es habitual escuchar frases como:

  • “Yo solo”.

  • “No quiero”.

  • “Yo decido”.

Los niños necesitan experimentar independencia, y cuando sienten que no pueden hacerlo, aparece la frustración.

3. Cansancio, hambre o exceso de estímulos

El sueño insuficiente, las rutinas alteradas, el hambre o los ambientes muy estimulantes pueden disminuir la tolerancia emocional y favorecer los berrinches.

4. Dificultades para expresar lo que sienten

Muchas veces los niños sienten enojo, tristeza, miedo o decepción, pero todavía no cuentan con las palabras necesarias para comunicarlo.

El berrinche aparece entonces como una forma de expresar aquello que no pueden decir.

¿Cómo acompañar un berrinche?

Durante un berrinche, el objetivo principal no es corregir ni enseñar, sino ayudar al niño a recuperar la calma.

Mantener la calma

Los adultos funcionamos como reguladores emocionales. Hablar con voz serena y mantener una actitud tranquila ayuda a que el niño pueda volver poco a poco a un estado de mayor equilibrio.

Validar la emoción

Validar no significa estar de acuerdo con la conducta, sino reconocer lo que el niño siente.

Por ejemplo:

  • “Veo que estás muy enojado.”

  • “Entiendo que querías seguir jugando.”

  • “Sé que esto te frustró.”

Nombrar las emociones ayuda a desarrollar inteligencia emocional.

Ofrecer presencia y seguridad

Algunos niños necesitan un abrazo, otros prefieren un poco de espacio. Lo importante es transmitir que estamos disponibles para acompañarlos.

Frases como:

  • “Estoy aquí contigo.”

  • “Cuando te sientas mejor, hablamos.”

pueden brindar seguridad emocional.

Sostener límites claros

Acompañar no significa permitir todo.

Es posible validar la emoción y mantener el límite:

“Entiendo que estás enojado porque no puedes comer más golosinas, pero hoy ya hemos terminado.”

¿Qué hacer después del berrinche?

Cuando el niño ya está tranquilo, es un buen momento para conversar.

Podemos preguntar:

  • ¿Qué te hizo sentir así?

  • ¿Cómo podríamos hacerlo la próxima vez?

  • ¿Qué necesitas cuando estás muy enojado?

También podemos enseñar estrategias de regulación emocional:

  • Respirar profundo.

  • Contar hasta diez.

  • Dibujar lo que sienten.

  • Buscar un lugar tranquilo.

  • Pedir ayuda a un adulto.

Estos aprendizajes requieren tiempo, práctica y acompañamiento.

¿Qué no debemos hacer durante un berrinche?

Algunas respuestas de los adultos pueden aumentar la intensidad emocional del niño:

Gritar o perder el control

Cuando el adulto grita, el niño recibe más estímulos emocionales y le resulta más difícil calmarse.

Ridiculizar o minimizar lo que siente

Frases como:

  • “No es para tanto.”

  • “Los niños grandes no lloran.”

  • “Qué caprichoso eres.”

pueden generar vergüenza y dificultar la expresión emocional.

Amenazar o castigar en medio del berrinche

Durante una crisis emocional, el niño no está disponible para aprender o reflexionar. Primero necesita recuperar la calma.

Ceder siempre para evitar el conflicto

Si los límites cambian constantemente, el niño puede sentirse confundido y aumentar la intensidad de sus reacciones.

Berrinches y crianza: una oportunidad para enseñar

Los berrinches no son un fracaso de los padres ni un problema que deba eliminarse rápidamente. Son momentos de aprendizaje emocional.

Cada vez que un adulto acompaña con calma, escucha, valida emociones y sostiene límites claros, está ayudando al niño a desarrollar herramientas que utilizará durante toda su vida.

Criar no significa evitar que los niños sientan frustración, tristeza o enojo, sino enseñarles, poco a poco, cómo atravesar esas emociones de manera saludable.

Acompañar un berrinche hoy es sembrar habilidades emocionales para el futuro.